TRAGEDIA, TE LLAMAS MAYONESA (una cronica por Alexis Chan)
Yo supongo que esta de mas tratar de dar explicaciones, y es
que en realidad no entiendo en que momento fue a parar la grandiosa idea en mi
cerebro, lo que si se, es que una vez en mi cerebro, solo pudo salir por una
cortada de 6 cm en el costado de mi mano izquierda… esta, particular experiencia comienza un viernes, ese día había ido a comprar mis boletos de camión para irme de vuelta
a casa (me perdí de camino a la terminal, pero esa es otra historia) a mi lindo
pedazo de tierra llamado Cozumel, al
volver a mi cuarto sentí unas tremendas ganas de comer una sabrosa ensalada de
atún, me encanta la ensalada de atún, es como… atún y me encanta mas la
mayonesa, atún con mayonesa ¡ho que deliciosa comida!, pero como a mi nunca me
falta pelo en la sopa, no había mayonesa, de modo que fui a la tienda a comprar
el sabroso aderezo y de paso unas galletas de soda… volví a mi cuarto con el
apremiante frasco en las manos y un gran apetito, pero ho no… ¿Por qué lo bueno
debe ser tan difícil de conseguir? El frasco tenia en la tapa una película de
plástico transparente… ¡SIN ABREFACIL! (chan-chan-chaaaaaan –música dramática-)
y de nuevo digo, no se en que momento mi cerebro proceso la grandiosa idea de abrirlo
con un gran y afilado cuchillo para cortar carne que tenia muy convenientemente
a mano, (hoo si, desastre en 3,2,1…) y no es que sea yo un idiota pero por
alguna razón en ese momento eso se me hizo algo muy sensato, comencé a abrir el
molesto plástico sosteniendo el frasco con la mano izquierda y el filoso y
brillante cuchillo con la mano derecha, y de pronto ¡pum! Mi mano derecha
resbalo y el cuchillo fue a dar directo
a mi preciosa mano, lo siguiente que sentí fue un entumecimiento, y después un
tibio liquido brotando sobre mi mano como si de agua se tratase, y después mire
mi bonito cuchillo, con una mancha roja carmesí en la punta, después de emitir
un grito de la misma naturaleza que un amistoso recordatorio del 10 de mayo,
puse mi mutilada mano bajo el chorro de agua del grifo de la cocina, (bajo el
chorro caliente como orín de demonio) y la sangre salía y salía sin detenerse
cual diarrea en fin de semana, gracias a mateos sabia que para detener una
hemorragia había que cubrir la herida con un paño limpio y ejercer una leve
presión por 5 minutos para realizar una sensual hemostasia… para que cicatrice
pues, después lo que sentí fue una quemazón en mis mejillas y en mi pecho, por
la vergüenza y unas palabras, sabias, tranquilas y relajantes que repetía como
si de un mantra se tratase para alcanzar consuelo, calmarme y pensar mas
claramente y eran algo así como “idiota, no puede ser eres un pendejo ¿Cómo se
te ocurre usar el puto cuchillo?” gracias a esas palabras fue que pude
tranquilizarme un poco, afortunadamente estudiar en laboratorista clínico en
bachilleres te prepara muy bien para casos como este, te ayuda a pensar
claramente, prepara tu cerebro para esos momentos de tensión, te enseña lo mas
importante a hacer en este tipo de casos y mi ágil cerebro ideo el plan
perfecto, un plan tan increíble que solo nace en las mas grandes mentes, un
plan tan ingenioso que a nadie mas se le habría ocurrido, entonces me prepare a
ejecutarlo, el aire salió de mi pecho, recorrió todo el camino hacia las
cuerdas vocales que vibraron incesantemente y el sonido salió y se alojó en mi
boca y en mis labios para después salir pronunciando las mas sabias y
convenientes palabras que se alojaron nunca ahí, para salir en ese momento y
decir: “bueno… mama, me acabo de perforar la mano con un cuchillo…”
Mi apreciada madre tardo unos segundos en entender de que
estaba hablando, primero pensó que el problema era la sangre, así que trato de
decirme como hacer para que deje de brotar cual diarrea en fin de semana,
entonces le dije “no mama, ya no estoy sangrando, pero… es un hueco” después
pensó que me había hecho una cortada
diminuta en mi dedo índice, pues ella sabe que soy muy dado a la sutil
exageración (“¡MAMUAAAA ME RASPE MI DEDIIITOOOOO! ¡ME VOY A MURIIIIAAAAARRRR!”)
entonces le dije “no mama… es un hueco” después de cuestionarme la manera tan
original de mutilarme mi propia mano le explique que el problema era que,
efectivamente… era un hueco… y tenia que tener el puño cerrado porque de lo
contrario la herida se habría como una especie de boca para dejarme ver toda la
carnita de mi sensual falange del dedo índice izquierdo, así que mi apreciada
progenitora, muy probablemente aun ignorando la gravedad de mi situación, me
explico la manera de como improvisar una mariposa para mi dedo con cinta maskin
tape, me lave mi mano otra vez, la sangre salió de nuevo, la limpie y me tome
una foto (¿que me cercene la mano? ¡Pal feis!) pues tenia una cámara nueva y no
sabia de que otra manera mas ociosa utilizarla, prepare mi cinta pero no tenia
como cortarla, así que fui a la tienda por una tijera, la mas barata (podría
haberme mutilado mi mano pero mi codo estaba intacto) corte la cinta, la puse
en mi dedo y pareció funcionar por un breve minuto, así que aproveche para
comer, ya eran las 3:16 y yo entraba a las 4, tome mi atún (hoo delicioso atún)
le puse el bote entero de mayonesa (hooo deliciosa y mortal mayonesa) y devore
mis sagrados alimentos, finalmente partí a la escuela a recibir mi diaria dosis
de educación, el cielo se caía en grandes gotas de agua que mojaban mi mano, la
hacían sangrar y despegaban la cinta, llegue al salón y me forree el dedo
entero en cinta para evitar que la herida se moje y se abra, no sin antes
mostrarle mi dedo a todo el mundo, divertirme contándoles la curiosa historia
de como cercene mi propia mano y enseñarles la foto de mi mano que había tomado
una hora antes, quizás sean mis ganas de hacer espectáculo las que me hicieron
hacer eso y las que me hicieron escribir esto, pero ha que demonios, estaba
salvajemente nublado, la feroz lluvia caía en pesadas gotas y mojaba mi dedo
amputado, el movimiento y la humedad hacia que mi pobre y desventurado dedo
sangrara, las gotas mojaban mi sensual y herida mano y la cinta se despegaba, así
que corrí a lavarme mi herida, fui a los lavabos, me enjuague la mano, hice
pipi, subí mi cierre, deje salir un leve suspiro de alivio, mire el techo unos
segundos, me divertí contando las telarañas en el techo, Salí, me peine, me
desvié completamente del tema y volví a él, me volví a enjuagar las manos, no
había jabón así que no la lave bien, tome un pedazo de papel higiénico y
envolví mi mano, no podría explicar porque, pero tenia la leve esperanza de que
si dejaba mi cercenada, cortada, amputada y mutilada mano como estaba, sin
moverla y con el puño cerrado, mágicamente la herida sanaría , volví a mi clase
de fotografía a seguir ganándome dieces, pero antes ya que estábamos en
materia, tome mi cámara, ajuste el modo, quite el flash, configure el balance
de blancos, modifique el ISO, busque un perfecto primer plano, me tome la
molestia de buscar el mejor encuadre posible, me ubique donde estaba la mejor
iluminación y tome: una foto de mi
mano… ¡pal feis!.
La clase de fotografía termino y tuvimos 30 sensuales
minutos de receso fuera de hora, tiempo en el que me dedique a mirar y
reflexionar acerca mi mala suerte, observe mi mano, que muy por el contrario de
lo que pensé, no sanaba, sino que sangraba y sangraba… y sangraba… y seguía
sangrando…entonces comencé a coquetear con la idea de que, quizás, necesite
unas buenas suturas, costuras, unos buenos puntos en mi mano, ¡ho tragedia, te
llamas mayonesa! En esto cavilaba, sentado, sin pronunciar palabra, frente al
ave cuyos ojos como tizones encendidos quemaban hasta el fondo de mi pecho, no,
estaba caminando por ahí, en la calle, sacando unas copias y hablaba mucho,
entonces decidí que lo mejor seria ir a un hospital para que me suturen mi
mano, no iba a esperar hasta la noche, que amaneciera y 5 horas de viaje hasta
Cozumel para ver a mis padres y decirles, “debo ir a un hospital” no, ¡iría a
mi cuarto, tomaría hilo y aguja y me suturaría yo mismo!, pensándolo bien, no,
ya había cometido muchas idioteces ese día… además de que no tenia ni hilo ni
aguja, maldita sea, una vez decidido eso volví a evocar a mi sacrosanta madre,
mediante este maravilloso aparato llamado celular y le pronuncie mi inquietud
al decirle… “mama… creo que necesito puntos…” mi mami no entendió “que me
costuren la herida” continúe y le explique que mi sensual y semi amputado
miembro no se podía mover o se abría y dejaba ver toda mi anatomía… además de
que sangraba, mi linda y apreciada madre me dijo que ni modo, que fuera a un
hospital a que me checaran eso y que pagara (ho lo que faltaba, mi artística
mano amputada y mi codo desgarrado) volví al salón, no se si sea tan buen
estudiante o tan idiota, que estaba esperando a que dieran las 8 para salir a
la calle y buscar un hospital… en este caso una farmacia simi, que tiene la
llamada “curación menor” en su lista de precios, recule mis pasos hacia mi
bonito salón y sugerí mi inquietud a mis amigos, ho triste agonía, ninguno
sabia donde había un simi, y vi a mi amiga Karen, de nuevo no pude evitar
mostrar mi sesión de fotos y enseñarle mi artístico dedo mutilado, ella solo me
dijo que fuera a un hospital, pero ahora, porque no podía esperar (lo que nadie
entiende es mi complejo de mártir ¿Qué nadie puede aceptar que esperaba que me
amputen el dedo?) Finalmente retorne a mi salón, le pregunte al prefecto y este
me dijo que no esperara, que fuera inmediatamente a un hospital, así que pedí
un permiso a mi maestro, le mostré mi dedo cercenado y el me dio permiso de
irme y me dijo que trajera un justificante medico, para que no me pusiera
falta, Salí de la escuela y tome un taxi “¡taxi! ¡A simi, rápido!” el amable
taxista me pregunto que me acontecía y yo le mostré mi accidentado dedo, pero
antes, una llamada mas a mi mami, ella me dijo que fuera a un centro de salud,
de urgencias, le comunique mi decisión al taxista que me llevo al centro de
salud de Valladolid, no sin antes preguntarme la original manera de
autoinflingirme esa herida y cuestionarme porque había esperado tanto para ir a
un hospital después me llevo con mucha preocupación y empatía al hospital ha
ese era un buen tipo… pero aun así me cobro, ese maldito buen tipo.
El amable taxista se estaciono enfrente del hospital
gritando a modo de broma “¡tengo un herido!” y yo le pague, me baje del coche y
me aventure hacia adentro del hospital, estaba casi vacío, lo cual me hacia lo
cual me hizo aumentar el nerviosismo, me iban a poner alcohol y a suturar mi
herida, me clavarían una aguja, tres veces, haciendo pasar el hilo dentro de
ella, (me dolería, ¡ho dolor! ¡ho Mayonesa, yo te amaba! ¿Por qué me tuviste
que traicionar de esa manera?) Finalmente me encontré con una enfermera o algo
por el estilo y le pregunte “¿hay alguien aquí que me pueda suturar esta herida
o algo?” ella me miro fijamente, se puso sus lentes y miro mi herida, acto
seguido, me cuestiono si era muy grande a lo cual yo conteste afirmativamente,
ella fue a buscar a otra enfermera, la encargada de curaciones, esta amable
enfermera me miro y me pregunto con que me había lastimado, le dije que me
había clavado un cuchillo, ella me dijo que esperara y fue por un doctor,
aparentemente en este hospital no había ni un alma, o todos los doctores ya se
iban, porque el único doctor que ella encontró tenia camisa azul, pantalón y un
casco de moto… evidentemente el muy desgraciado se iría a su casa y me dejaría
agonizando, con la mano mutilada, el doctor se acercó a mi, miro mi herida y me
dijo que extienda mi mano, la herida se abrió, causando un terrible dolor, el
muy desgraciado puso sus dedos y la abrió completamente para poder ver en su
interior, la preocupación de este doctor por su paciente me pareció algo
sumamente impresionante puesto que al mirarla la enfermera le pregunto
“¿necesita suturar?” a lo cual este muy preocupado doctor contesto “no, solo
ponle una mariposa” puso su casco y cruzo la puerta hacia un naranja atardecer,
seguro el muy maldito iría a su casa a tragar mientras yo agonizaba, por suerte
para mi ahí estaba la muy amable enfermera que me dirigió hasta un consultorio
que decía curaciones, preparo el material y se acercó con una torunda con yodo,
yo entre en pánico y le pregunte “¿Qué es eso?” “yodo, para limpiar tu herida”
“¿me va a arder?” “Un poco” y en efecto el yodo ardió un poco, pero la enfermera
aplico toda la fuerza que le fue posible aplicar con su titánica mano sobre mi
semiamputado dedo, y no ardió, pero si que dolió… dolió mucho… me dolió mi
dedito… hay de mi pobre y adolorido dedo, mientras yo me retorcía en la silla,
la enfermera lavo la herida con yodo, después le puso agua y lo seco con una
gasa, mientras esto acontecía la enfermera me pidió relatarle la manera en que
había conseguido semejante herida mientras me explicaba como lavar mi mano, yo
le explique mi historia pausadamente, no porque quisiera que entendiera, sino
porque en ese momento me estaba retorciendo de dolor en mi sillita mientras
ella me lavaba con agua y secaba, en ese momento, recibí una llamada mas de mi
sacrosanta madre preguntándome que había pasado, y le explique todo lo que
estaba aconteciendo en ese momento, mi madree colgó, la enfermera volvió, y
corto unas mariposas de tela adhesiva, me enseño a cortarlas y me explico como
lavar mi herida y ponerle unas muy bonitas mariposas de adorno cada que lave mi
poco agraciada falange, me receto una pomada, y unas pastillas, por si me dolía
mucho, finalmente el suplicio había terminado y le pregunte “¿Dónde pago esto?”
“no este tipo de curaciones no se pagan” me dijo y yo no pude evitar sonreír,
finalmente todo había terminado, Salí del hospital y era momento de una ultima
llamada a mi mami “mami, ya termino… si ya me curaron la herida, creo que
volveré a la escuela, son las 7, ok, ayuuu ><”
Y así concluye mi relato, este muy interesante día, doloroso
día, trágico día, pero a fin de cuentas digno de contar, por lo menos para mi
Y esa fue amigos míos la historia de hoy, eso paso hace ya mucho tiempo, hoy día la herida a sanado, desgraciadamente mi cámara esta de diva y no quiere enfocar mi herida, así que no les puedo mostrar como quedo, en fin espero que se hayan divertido, gracias por tomarse unos monitos de su tiempo para leer la historia de alguien a quien no les interesa su vida, asi que nos vemos la proxima ocacion y adios.
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