domingo, 2 de junio de 2013

REMEMORANDO: tragedia te llamas mayonesa

Cuando un a chico sin la capacidad de madurar le llega el momento de vivir solo es normal que cometa muchas estupideces, bueno, a mi me paso justo eso, pero con la diferencia de que me ha dejado una cicatriz de 1.5 cm de largo en un costado de mi mano izquierda, en fin, la historia es así.

TRAGEDIA, TE LLAMAS MAYONESA (una cronica por Alexis Chan)


Yo supongo que esta de mas tratar de dar explicaciones, y es que en realidad no entiendo en que momento fue a parar la grandiosa idea en mi cerebro, lo que si se, es que una vez en mi cerebro, solo pudo salir por una cortada de 6 cm en el costado de mi mano izquierda…  esta, particular experiencia comienza un viernes, ese día había ido a comprar mis boletos de camión para irme de vuelta a casa (me perdí de camino a la terminal, pero esa es otra historia) a mi lindo pedazo de tierra llamado Cozumel,  al volver a mi cuarto sentí unas tremendas ganas de comer una sabrosa ensalada de atún, me encanta la ensalada de atún, es como… atún y me encanta mas la mayonesa, atún con mayonesa ¡ho que deliciosa comida!, pero como a mi nunca me falta pelo en la sopa, no había mayonesa, de modo que fui a la tienda a comprar el sabroso aderezo y de paso unas galletas de soda… volví a mi cuarto con el apremiante frasco en las manos y un gran apetito, pero ho no… ¿Por qué lo bueno debe ser tan difícil de conseguir? El frasco tenia en la tapa una película de plástico transparente… ¡SIN ABREFACIL! (chan-chan-chaaaaaan –música dramática-) y de nuevo digo, no se en que momento mi cerebro proceso la grandiosa idea de abrirlo con un gran y afilado cuchillo para cortar carne que tenia muy convenientemente a mano, (hoo si, desastre en 3,2,1…) y no es que sea yo un idiota pero por alguna razón en ese momento eso se me hizo algo muy sensato, comencé a abrir el molesto plástico sosteniendo el frasco con la mano izquierda y el filoso y brillante cuchillo con la mano derecha, y de pronto ¡pum! Mi mano derecha resbalo y el cuchillo fue a dar  directo a mi preciosa mano, lo siguiente que sentí fue un entumecimiento, y después un tibio liquido brotando sobre mi mano como si de agua se tratase, y después mire mi bonito cuchillo, con una mancha roja carmesí en la punta, después de emitir un grito de la misma naturaleza que un amistoso recordatorio del 10 de mayo, puse mi mutilada mano bajo el chorro de agua del grifo de la cocina, (bajo el chorro caliente como orín de demonio) y la sangre salía y salía sin detenerse cual diarrea en fin de semana, gracias a mateos sabia que para detener una hemorragia había que cubrir la herida con un paño limpio y ejercer una leve presión por 5 minutos para realizar una sensual hemostasia… para que cicatrice pues, después lo que sentí fue una quemazón en mis mejillas y en mi pecho, por la vergüenza y unas palabras, sabias, tranquilas y relajantes que repetía como si de un mantra se tratase para alcanzar consuelo, calmarme y pensar mas claramente y eran algo así como “idiota, no puede ser eres un pendejo ¿Cómo se te ocurre usar el puto cuchillo?” gracias a esas palabras fue que pude tranquilizarme un poco, afortunadamente estudiar en laboratorista clínico en bachilleres te prepara muy bien para casos como este, te ayuda a pensar claramente, prepara tu cerebro para esos momentos de tensión, te enseña lo mas importante a hacer en este tipo de casos y mi ágil cerebro ideo el plan perfecto, un plan tan increíble que solo nace en las mas grandes mentes, un plan tan ingenioso que a nadie mas se le habría ocurrido, entonces me prepare a ejecutarlo, el aire salió de mi pecho, recorrió todo el camino hacia las cuerdas vocales que vibraron incesantemente y el sonido salió y se alojó en mi boca y en mis labios para después salir pronunciando las mas sabias y convenientes palabras que se alojaron nunca ahí, para salir en ese momento y decir: “bueno… mama, me acabo de perforar la mano con un cuchillo…”






Mi apreciada madre tardo unos segundos en entender de que estaba hablando, primero pensó que el problema era la sangre, así que trato de decirme como hacer para que deje de brotar cual diarrea en fin de semana, entonces le dije “no mama, ya no estoy sangrando, pero… es un hueco” después pensó que me había hecho una cortada  diminuta en mi dedo índice, pues ella sabe que soy muy dado a la sutil exageración (“¡MAMUAAAA ME RASPE MI DEDIIITOOOOO! ¡ME VOY A MURIIIIAAAAARRRR!”) entonces le dije “no mama… es un hueco” después de cuestionarme la manera tan original de mutilarme mi propia mano le explique que el problema era que, efectivamente… era un hueco… y tenia que tener el puño cerrado porque de lo contrario la herida se habría como una especie de boca para dejarme ver toda la carnita de mi sensual falange del dedo índice izquierdo, así que mi apreciada progenitora, muy probablemente aun ignorando la gravedad de mi situación, me explico la manera de como improvisar una mariposa para mi dedo con cinta maskin tape, me lave mi mano otra vez, la sangre salió de nuevo, la limpie y me tome una foto (¿que me cercene la mano? ¡Pal feis!) pues tenia una cámara nueva y no sabia de que otra manera mas ociosa utilizarla, prepare mi cinta pero no tenia como cortarla, así que fui a la tienda por una tijera, la mas barata (podría haberme mutilado mi mano pero mi codo estaba intacto) corte la cinta, la puse en mi dedo y pareció funcionar por un breve minuto, así que aproveche para comer, ya eran las 3:16 y yo entraba a las 4, tome mi atún (hoo delicioso atún) le puse el bote entero de mayonesa (hooo deliciosa y mortal mayonesa) y devore mis sagrados alimentos, finalmente partí a la escuela a recibir mi diaria dosis de educación, el cielo se caía en grandes gotas de agua que mojaban mi mano, la hacían sangrar y despegaban la cinta, llegue al salón y me forree el dedo entero en cinta para evitar que la herida se moje y se abra, no sin antes mostrarle mi dedo a todo el mundo, divertirme contándoles la curiosa historia de como cercene mi propia mano y enseñarles la foto de mi mano que había tomado una hora antes, quizás sean mis ganas de hacer espectáculo las que me hicieron hacer eso y las que me hicieron escribir esto, pero ha que demonios, estaba salvajemente nublado, la feroz lluvia caía en pesadas gotas y mojaba mi dedo amputado, el movimiento y la humedad hacia que mi pobre y desventurado dedo sangrara, las gotas mojaban mi sensual y herida mano y la cinta se despegaba, así que corrí a lavarme mi herida, fui a los lavabos, me enjuague la mano, hice pipi, subí mi cierre, deje salir un leve suspiro de alivio, mire el techo unos segundos, me divertí contando las telarañas en el techo, Salí, me peine, me desvié completamente del tema y volví a él, me volví a enjuagar las manos, no había jabón así que no la lave bien, tome un pedazo de papel higiénico y envolví mi mano, no podría explicar porque, pero tenia la leve esperanza de que si dejaba mi cercenada, cortada, amputada y mutilada mano como estaba, sin moverla y con el puño cerrado, mágicamente la herida sanaría , volví a mi clase de fotografía a seguir ganándome dieces, pero antes ya que estábamos en materia, tome mi cámara, ajuste el modo, quite el flash, configure el balance de blancos, modifique el ISO, busque un perfecto primer plano, me tome la molestia de buscar el mejor encuadre posible, me ubique donde estaba la mejor iluminación y tome:    una foto de mi mano… ¡pal feis!.





La clase de fotografía termino y tuvimos 30 sensuales minutos de receso fuera de hora, tiempo en el que me dedique a mirar y reflexionar acerca mi mala suerte, observe mi mano, que muy por el contrario de lo que pensé, no sanaba, sino que sangraba y sangraba… y sangraba… y seguía sangrando…entonces comencé a coquetear con la idea de que, quizás, necesite unas buenas suturas, costuras, unos buenos puntos en mi mano, ¡ho tragedia, te llamas mayonesa! En esto cavilaba, sentado, sin pronunciar palabra, frente al ave cuyos ojos como tizones encendidos quemaban hasta el fondo de mi pecho, no, estaba caminando por ahí, en la calle, sacando unas copias y hablaba mucho, entonces decidí que lo mejor seria ir a un hospital para que me suturen mi mano, no iba a esperar hasta la noche, que amaneciera y 5 horas de viaje hasta Cozumel para ver a mis padres y decirles, “debo ir a un hospital” no, ¡iría a mi cuarto, tomaría hilo y aguja y me suturaría yo mismo!, pensándolo bien, no, ya había cometido muchas idioteces ese día… además de que no tenia ni hilo ni aguja, maldita sea, una vez decidido eso volví a evocar a mi sacrosanta madre, mediante este maravilloso aparato llamado celular y le pronuncie mi inquietud al decirle… “mama… creo que necesito puntos…” mi mami no entendió “que me costuren la herida” continúe y le explique que mi sensual y semi amputado miembro no se podía mover o se abría y dejaba ver toda mi anatomía… además de que sangraba, mi linda y apreciada madre me dijo que ni modo, que fuera a un hospital a que me checaran eso y que pagara (ho lo que faltaba, mi artística mano amputada y mi codo desgarrado) volví al salón, no se si sea tan buen estudiante o tan idiota, que estaba esperando a que dieran las 8 para salir a la calle y buscar un hospital… en este caso una farmacia simi, que tiene la llamada “curación menor” en su lista de precios, recule mis pasos hacia mi bonito salón y sugerí mi inquietud a mis amigos, ho triste agonía, ninguno sabia donde había un simi, y vi a mi amiga Karen, de nuevo no pude evitar mostrar mi sesión de fotos y enseñarle mi artístico dedo mutilado, ella solo me dijo que fuera a un hospital, pero ahora, porque no podía esperar (lo que nadie entiende es mi complejo de mártir ¿Qué nadie puede aceptar que esperaba que me amputen el dedo?) Finalmente retorne a mi salón, le pregunte al prefecto y este me dijo que no esperara, que fuera inmediatamente a un hospital, así que pedí un permiso a mi maestro, le mostré mi dedo cercenado y el me dio permiso de irme y me dijo que trajera un justificante medico, para que no me pusiera falta, Salí de la escuela y tome un taxi “¡taxi! ¡A simi, rápido!” el amable taxista me pregunto que me acontecía y yo le mostré mi accidentado dedo, pero antes, una llamada mas a mi mami, ella me dijo que fuera a un centro de salud, de urgencias, le comunique mi decisión al taxista que me llevo al centro de salud de Valladolid, no sin antes preguntarme la original manera de autoinflingirme esa herida y cuestionarme porque había esperado tanto para ir a un hospital después me llevo con mucha preocupación y empatía al hospital ha ese era un buen tipo… pero aun así me cobro, ese maldito buen tipo.


El amable taxista se estaciono enfrente del hospital gritando a modo de broma “¡tengo un herido!” y yo le pague, me baje del coche y me aventure hacia adentro del hospital, estaba casi vacío, lo cual me hacia lo cual me hizo aumentar el nerviosismo, me iban a poner alcohol y a suturar mi herida, me clavarían una aguja, tres veces, haciendo pasar el hilo dentro de ella, (me dolería, ¡ho dolor! ¡ho Mayonesa, yo te amaba! ¿Por qué me tuviste que traicionar de esa manera?) Finalmente me encontré con una enfermera o algo por el estilo y le pregunte “¿hay alguien aquí que me pueda suturar esta herida o algo?” ella me miro fijamente, se puso sus lentes y miro mi herida, acto seguido, me cuestiono si era muy grande a lo cual yo conteste afirmativamente, ella fue a buscar a otra enfermera, la encargada de curaciones, esta amable enfermera me miro y me pregunto con que me había lastimado, le dije que me había clavado un cuchillo, ella me dijo que esperara y fue por un doctor, aparentemente en este hospital no había ni un alma, o todos los doctores ya se iban, porque el único doctor que ella encontró tenia camisa azul, pantalón y un casco de moto… evidentemente el muy desgraciado se iría a su casa y me dejaría agonizando, con la mano mutilada, el doctor se acercó a mi, miro mi herida y me dijo que extienda mi mano, la herida se abrió, causando un terrible dolor, el muy desgraciado puso sus dedos y la abrió completamente para poder ver en su interior, la preocupación de este doctor por su paciente me pareció algo sumamente impresionante puesto que al mirarla la enfermera le pregunto “¿necesita suturar?” a lo cual este muy preocupado doctor contesto “no, solo ponle una mariposa” puso su casco y cruzo la puerta hacia un naranja atardecer, seguro el muy maldito iría a su casa a tragar mientras yo agonizaba, por suerte para mi ahí estaba la muy amable enfermera que me dirigió hasta un consultorio que decía curaciones, preparo el material y se acercó con una torunda con yodo, yo entre en pánico y le pregunte “¿Qué es eso?” “yodo, para limpiar tu herida” “¿me va a arder?” “Un poco” y en efecto el yodo ardió un poco, pero la enfermera aplico toda la fuerza que le fue posible aplicar con su titánica mano sobre mi semiamputado dedo, y no ardió, pero si que dolió… dolió mucho… me dolió mi dedito… hay de mi pobre y adolorido dedo, mientras yo me retorcía en la silla, la enfermera lavo la herida con yodo, después le puso agua y lo seco con una gasa, mientras esto acontecía la enfermera me pidió relatarle la manera en que había conseguido semejante herida mientras me explicaba como lavar mi mano, yo le explique mi historia pausadamente, no porque quisiera que entendiera, sino porque en ese momento me estaba retorciendo de dolor en mi sillita mientras ella me lavaba con agua y secaba, en ese momento, recibí una llamada mas de mi sacrosanta madre preguntándome que había pasado, y le explique todo lo que estaba aconteciendo en ese momento, mi madree colgó, la enfermera volvió, y corto unas mariposas de tela adhesiva, me enseño a cortarlas y me explico como lavar mi herida y ponerle unas muy bonitas mariposas de adorno cada que lave mi poco agraciada falange, me receto una pomada, y unas pastillas, por si me dolía mucho, finalmente el suplicio había terminado y le pregunte “¿Dónde pago esto?” “no este tipo de curaciones no se pagan” me dijo y yo no pude evitar sonreír, finalmente todo había terminado, Salí del hospital y era momento de una ultima llamada a mi mami “mami, ya termino… si ya me curaron la herida, creo que volveré a la escuela, son las 7, ok, ayuuu ><”

Y así concluye mi relato, este muy interesante día, doloroso día, trágico día, pero a fin de cuentas digno de contar, por lo menos para mi

Y esa fue amigos míos la historia de hoy, eso paso hace ya mucho tiempo, hoy día la herida a sanado, desgraciadamente mi cámara esta de diva y no quiere enfocar mi herida, así que no les puedo mostrar como quedo, en fin espero que se hayan divertido, gracias por tomarse unos monitos de su tiempo para leer la historia de alguien a quien no les interesa su vida, asi que nos vemos la proxima  ocacion y adios.

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